Ha sonado en mi reloj mi mediodía
mi vida siempre está precipitando
la carga de soñar mientras dormía,
lo malo es que ya estamos despertando.
Despierto de la vida o de la muerte,
¿o despierto de nuevo a un nuevo día?,
ya no sé si se amanece estando inerte,
la narcosis aparece estando estando en vida.
Arrasando se acerca a mis entrañas,
no sé si esta ya aquí o esta esperando,
tinieblas me parecen las montañas,
diez mil hombres de negro van cantando...
... los siento murmurar (nunca me engañan),
su soneto me estimula en la tragedia,
los escucho en silencio desde el valle
esperando que se alejen de su presa.
Más no les tengo miedo, están ausentes,
o ausente estoy yo ya, meditabundo,
lo extraño es que no escucho ya a mi gente,
me vuelvo por momentos iracundo.
De pronto! nueva luz, hermosos día,
si he muerto debo estar resucitando,
la música del viento es la amnistía,
el silencio total, es el agravio.
La paz resurge en mi cual torbellino,
me oriento en los senderos del pecado,
el mar ya no es azúl, es un camino
que me lleva a la orilla desolado
de no saber de forma coherente
donde querer estar y estar parado,
donde querer huir si me permiten,
el poder escapar de mi pasado.
Ignoro la salida de este entuerto,
desconozco lo grave de mi estado,
no sé por donde ir, pero me guio
y despierto, ahora sí, de mi letargo.
HH

